sábado, 21 de agosto de 2010

LibroUNO

The Talent Code


En esta oportunidad nos ocupamos de la original investigación realizada por el periodista y escritor Daniel Coyle quien propone una teoría de aprendizaje basada en hallazgos científicos.
De reciente aparición, su libro "The Talent Code" analiza los motivos que llevan a determinadas personas a triunfar aún en las condiciones más adversas. En efecto, en los últimos años los científicos e investigadores han podido determinar que la clave para potenciar nuestras habilidades en cualquier área radica entre otras en la mielina, sustancia que forma parte de las neuronas y cubre el sistema nervioso. Según Coyle, el talento como habilidad no es magia, no se debe a la suerte ni está limitado a la genética. Es producto de una relación de práctica y formación de la mielina mediante ejercitación metódica continua. Curiosa propuesta.
El autor describe algunas técnicas, presentado además sorprendentes ejemplos: como la metodología utilizada por una escuela de música de Dallas que, aún de pocos recursos, ha producido grandes estrellas del pop; los motivos que hacen que de una humilde familia surjan tres grandes escritoras; por qué un club ruso de presupuesto limitado y una única pista de tenis continúa formando a algunas de las más grandes jugadoras mundiales en este deporte. El libro presenta como ejemplo de una brillante secuencia de aprendizaje a los jóvenes Músicos del "Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela y en referencia el director Gustavo Dudamel. Es una muy interesante y recomendable lectura para quienes buscan temas de actualidad y desean conocer nuevos hallazgos con bases científicas basados en ejemplos y documentación investigativa. El libro se ha publicado recientemente en español con el nombre "La clave del talento.

Entre líderes y gerentes

El gerente administra; el líder innova
El gerente es una copia; el líder es un original
El gerente mantiene; el líder desarrolla
El gerente acepta la realidad, el líder la investiga
El gerente se enfoca en los sistemas y la estructura; el líder se enfoca en la gente
El gerente confía en el control; el líder inspira confianza
El gerente tiene una visión a corto plazo; el líder tiene una perspectiva de largo alcance
El gerente pregunta cómo y cuándo; el líder que y porqué
El gerente imita; el líder origina
El gerente acepta el “status quo”; el líder lo reta
El gerente es el clásico buen soldado; el líder es si mismo
El gerente hace correctamente las cosas; el líder hace las cosas correctas

Warren Bennis MIT.

La frase de la semana

El propósito de un negocio es crear clientes.

-Peter Drucker

lunes, 16 de agosto de 2010

Los resultados hablan, nada más...


Nos guste o no, todos estamos envueltos en una gran empresa, un país: que es más que una simple posición geográfica, la historia de los intereses de quien la cuenta o el sitio de nuestras vivencias y familias, es un entorno en todo sentido que pertenece a los ciudadanos propios del mismo, como parte de su identidad, de su razón de ser y de su referencia con respecto al mundo. El país como una empresa no es solo una marca registrada que denota nacionalidad y con la cual se puede hacer lo que convenga de parte de quien lo gobierna, al margen de los indicadores asociados al devenir de los ciudadanos y las actividades que competen a su vida.

Un país es un organismo viviente y dinámico, ordenado por leyes y prácticas de convivencia, por factores de tipo social y económico que le permiten establecer referencias sobre su situación, objetivos y requerimientos de los cuales ningún ciudadano puede escapar, independientemente de la condición política o intereses que tenga o deje de tener.

Un país y sus ciudadanos no son más o menos prósperos, tienen mayor o menor pobreza, seguridad, bienestar económico o social, porque alguien lo diga de acuerdo a sus intereses, o porque exista una intención particular de hacerlo creer, sino como el reflejo de las acciones de todos, incluidos los que controlan las vías para comunicar. Existen indicadores muy bien definidos y asociados a metodologías claras que permiten conocer los resultados, mucho más allá de la retórica o de la imposición comunicacional que adapta la información por acción u omisión.

Un país no imagina un nivel prosperidad o la falta de ella, sino que la vive día a día, en cifras absolutas de crecimiento económico, pobreza, corrupción, Inflación, libertad económica, competitividad, transparencia y seguridad. Esos valores son los puntos de partida y metas de los ciclos de acción que se entrelazan en las diferentes ramas del desarrollo humano.
Un país no avanza con peroratas, colores, amenazas, promesas y anécdotas, con libretos repetitivos de ocurrencias o de justificación continua de lo que tiene que ocurrir y nunca ocurre, tampoco mediante la ambientación guerras imaginarias contra enemigos que solo existen en las palabras y en los intereses de situaciones momentáneas. Un país avanza con objetivos definidos, acciones ordenadas y definidas que promuevan soluciones constantes y permanentes para todos.
Sorprende ver las profundas diferencias existentes entre un país como Venezuela y la mayoría de los países latinoamericanos en cuanto a los índices de crecimiento, libertada económica, inflación, competitividad y mejoramiento de las condiciones sociales. Llama la atención curiosa y positivamente como todos los países de Latinoamérica, sin excepción, algunos sin recursos naturales relevantes, han desarrollado y presentado en los últimos años valores de crecimiento sólidos, solo limitados por su capacidad productiva, las condiciones de la economía local y el esfuerzo de sus habitantes.

Es lógico que existan tendencias u orientaciones políticas en cada país, pero ellas no son motivo ni pieza relevante para interponerse en el contexto asociado a los resultados, más bien antes de imponerse en el diario devenir de los ciudadanos promueven el desarrollo con resultados visibles como única vía para la continuidad de sus propuestas, apoyándose en las leyes e instituciones, evitando en la mayoría de los casos interceder con las instituciones del estado, siendo que estás representan un poderoso elemento de control que forma una gran muralla de protección ante la eventualidad política y sus pretensiones.

¿Quién puede explicar este contundente contraste donde todos los países crecen y uno, supuestamente rico, no lo hace? ¿Es que alguien decidió medir distinto, en base a valores subjetivos y crear su propio mundo a expensas de la certidumbre de sus ciudadanos? ¿Cuál es el límite de una situación asociada al interés de unos pocos y la incertidumbre de muchos?

En un mundo de intercambio comunicacional inmediato, competitividad implacable, demanda de calidades y variedades, dependiente irremediablemente de la interconexión permanente y donde la opinión ha pasado a ser un todos a todos; nadie puede proponer que los ciudadanos de un país tengan que quedarse aislados, sin referencias y con una promesa de futuro personal que no se sostiene en los hechos, siendo además que por acción o inacción se ataca y destruye lo que construye la misma base de las promesas. De la nada, solo sale la nada y nadie puede aspirar a ella.

jueves, 12 de agosto de 2010

LibroUNO

Kluge

Aunque disentimos con algunas de las teorías de Gary Marcus, destacado profesor de psicología de la Universidad de New York, su más reciente libro “Kluge” (chapuza) es novedoso, sencillo, entretenido y muy informativo. La tesis principal del libro es que si Dios hubiese diseñado la mente humana, habría hecho un mejor trabajo. Marcus, un experimentado investigador en el área del comportamiento tiene mucho decir sobre el cerebro y los procesos mentales. En un viaje por las áreas fundamentales de la experiencia humana -- memoria, creencia, toma de decisión, lengua, y felicidad -- Marcus revela los innumerables componentes que le faltarían a nuestras mentes como un concepto de buen diseño. Él examina porqué la gente actúa frecuentemente contra sus propios intereses, porqué el dinero no puede comprar felicidad, porqué los líderes toman menudo malas decisiones, y porqué actuamos repetidamente de manera contradictoria a pesar de los resultados. Marcus también propone maneras curiosamente eficaces de mejorar nuestro “Kluge” interno, en la búsqueda de un cambio en nosotros mismos y de algunos aspectos de la sociedad. De lectura fácil pero muy valiosa.

martes, 10 de agosto de 2010

Los proyectos: ¿Porqué fallan?

Toda actividad que persiga un objetivo definido en un marco de tiempo especifico, puede ser considerada un proyecto. Desde la construcción de una obra, la puesta en operación de un restaurant, hasta el desarrollo de una red celular, son proyectos a ser ejecutados en un periodo determinado. Los mismos deben ser desarrollados bajo un plan específico y de acuerdo a un orden establecido, de lo contrario no podrá haber ningún resultado predecible. Sin entrar analizar los objetivos de un proyecto, lo que si es necesariamente importante en su desarrollo es la relación entre las acciones a realizarse para la obtención del objetivo y la posibilidad de lograrlas dado el entorno y la capacidad de las personas que las llevan a cabo. En nuestra actividad profesional relativa a la consultoría estrategica, hemos conocido acerca desarrollos en diversos ámbitos que se han convertido en extraordinarios proyectos que lograron el objetivo trazado, al costo estimado y en el tiempo programado, e incluso mejorando las expectativas tiempo-costo y rentabilidad previamente trazadas. Pero otra parte sabemos de un importante porcentaje de desarrollos que terminan siendo descontinuados o se convierten en estrepitosos fracasos. Se estima que al menos dos tercios de las actividades realizadas en toda organización sea esta privada o gubernamental tiene naturaleza de proyecto. Esto indica claramente que si un importante porcentaje de proyectos falla, las organizaciones están en un alto riesgo de desastre. De acuerdo con estadísticas relativas al desarrollo de proyectos, (Standish Group) anualmente alrededor del mundo solamente el 17% de los proyectos alcanzan sus metas originales, el 50% requieren cambios en sus objetivos a fin de ser completados y el 33% restante es cancelado o suspendido. Esto supone un costo superior a los 160 mil millones de dólares en el contexto de los gastos causados por reordenamiento de desarrollos o cancelación de su ejecución. Cuando al comienzo todo parece indicar el camino del éxito. ¿Por qué fallan?, ¿Cual es la razón de la reestructuración o cancelación de un proyecto?. Existen una serie de razones comunes que inciden notablemente en el desempeño del desarrollo de un proyecto y la consecución de sus objetivos. Consideramos que existen elementos vitales que deben ser tomados en cuenta y entendidos por las empresas e instituciones que soportan sus ingresos en el constante desarrollo de proyectos de implantación de infraestructura, o bien el negocio servicios de cualquier tipo, sean estos de pequeña, media o gran escala, privados o públicos. Entre otras razones podemos encontrar principalmente las siguientes:

-.El objetivo no está claramente definido.

-.La planificación está basada en datos insuficientes o información equivocada.

-.Nadie está al frente de manera formal y responsable. A veces son todos y nadie es.

-.Se pierde la autoridad de la gerencia de proyecto.

-.No se consideran o no existen datos o referencias históricas que permitan hacer uso de experiencias previas.

-.La planificación de los recursos humanos es inadecuada.

-.Los integrantes no se ven a si mismos como participantes de un equipo.

-.Los integrantes del proyecto son constantemente removidos o reasignados independientemente del efecto causado.

-.Desaparece la visión de la meta original.

-.Quien dirige se niega a aceptar la realidad.



Es obvio que en cada proyecto en particular se pueden presentar estas situaciones de manera aislada o combinada, influyendo notablemente en el resultado y en la intensidad del problema, pero lo que realmente referencia la situación del exito u fracaso de un proyecto es el cumplimiento de un programa de actividades y alcances definidos en función a costos específicos, lo que permite medir las consecuencias operativas y economicas, lo cual es solo responsabilidad de la más alta gerencia de la empresa al tener sus objetivos claros y contar con el personal adecuado para la consecución del plan. Cada caso es un mundo, aunque el camino para el ajuste de proyecto es una tarea estrictamente gerencial y de experiencia en temas particulares del tipo de proyecto en realización.