La especificación fija alcance, detalles técnicos, metas de servicio a cumplir, costos y compromiso con el cliente, que son necesarios lograr a fin de establecer la relación de contraprestación y la referencia operativa.
La especificación está definida por una serie de premisas generales que se inician con la determinación de valores que primeramente podrían extraerse de los siguientes parámetros:
- Descripción detallada del servicio que se presta
- Productos que soportan la prestación del servicio
- Interacción entre los diferentes componentes que constituyen el servicio, a fin de mantener el correcto control del mismo
- Costo de su desarrollo, operación y mantenimiento, el cual se basa en las características previamente establecidas.
- Términos que definen exactamente la contraprestación por el pago de los clientes.
- Infraestructura y políticas de soporte y atención al cliente.
- Características técnicas detalladas.
- Valores de rendimiento de equipos y servicios conexos.
- Áreas de coberturas y límites comerciales.
- Metodologías de operación, instalación y servicio.
Adicionalmente a estos parámetros generales que modelan un servicio, al desarrollarlo, se deben tener en cuenta las verdaderas necesidades e intención de uso del cliente.
La implantación y sostenimiento de un servicio se basa principalmente en el entendimiento de las necesidades de los clientes como eje fundamental del negocio a fin de dar respuesta a sus requerimientos reales. Existe normalmente una diferencia de concepto del servicio entre los clientes y el que normalmente poseen las empresas prestadoras, y este es el punto que analizaremos a continuación:
Antes de considerar criterios particulares del servicio de calidad debemos tener presente el siguiente concepto:
“Los clientes no atribuyen al concepto calidad, el mismo significado que le dan algunas empresas prestadoras del servicio”
Así, normalmente existe un problema de enfoque en algunas empresas prestadoras de servicios, y es que para ellas, calidad quiere decir el suministro de los servicios a un nivel que se ajusta a sus posibilidades, capacidades y limitaciones operativas y organizativas. Esta visión unilateral de la realidad, significa a veces un problema o trauma para quienes desarrollan los servicios y es una actitud totalmente defensiva, ante la circunstancia de todo lo que se requiera en función de mejorar o enfrentar todos los elementos que representan el desarrollo, organización, situaciones de constantes cambios y la correcta coordinación de las operaciones, en consecuencia, los servicios de calidad tienen un marco de especificación única que no depende necesariamente la de las circunstancias o capacidad técnica de la empresa que los presta.
Es decir, un servicio especifico, de la naturaleza que sea, se debe prestar de acuerdo con un estándar determinado, aceptado internacionalmente, bajo patrones de eficiencia comprobada a fin de resultar ventajoso para el cliente, y no como técnicamente se puede según limitaciones existentes o hasta donde los recursos han sido aprobados para su desarrollo, despliegue, operación y mantenimiento.
Esto nos da una idea de lo importante que es la planificación de los servicios con el objeto de conocer su posibilidad real de implantación en función de su rentabilidad.
Encontramos que para el cliente, aunque parezca algo inadvertido, un servicio está constituido por una serie de componentes relacionados a un costo determinado y que de manera general su extensión o rendimiento aparente se define como algo que cumple sus expectativas. En mayor o menor medida cada uno de estos componentes contribuye a lo que, de forma particular, el cliente definiría como un servicio de calidad, que actúa como un bien apropiado y apreciado para su vida personal o profesional.
Desde el punto de vista de la empresa, el servicio se diseña, desarrolla e implanta sobre la base de una especificación determinada, constituida por una serie de elementos que permiten lograr capacidad competitiva sostenible, sin la cual no podría existir la referencia necesaria para la prestación del mismo.
En caso de no actuar organizadamente y bajo una especificación detallada de lo que se ofrecerá al público como servicio, estaríamos ante una actividad sin definición, con altas probabilidades de convertirse en un desastre comercial.
Los servicios de calidad tienen un marco de especificación que no depende necesariamente la de las circunstancias o capacidad técnica de la empresa que los presta por lo que se requiere identificarlo con niveles de prestación constante que determinen sus valores.
En el caso de cualquier tipo de servicio, público o privado. desde el punto de vista del cliente, la definición de especificación del servicio es a su juicio el detalle de los elementos que percibe directamente, entre los que se encuentran, sin ser limitativos, los siguientes:
- Cumplimiento con la utilidad o intención de uso.
- Confianza en la respuesta
- Capacidad de prestación
- Cobertura e independencia geográfica.
- Precio y modalidades de pago
- Tiempo de prestación
- Regularidad en el tiempo
- Disponibilidad
- Respuesta de servicio y mantenimiento
- Atención a consultas
- Capacidad de adaptación a los requerimientos
- Seguridad, resplado y garantías
Estos valores, por su mismo concepto de especificación, deberán ser estables, y no dependientes de condiciones particulares de la empresa prestadora en un momento determinado, ni de tecnologías en prueba, ni de problemas de planificación, de organización, actualización o de presupuesto.
Normalmente, los términos que se refieren a las características básicas de calidad operativa de los servicios no son del dominio publico. Aun más las mismas se refieren a conceptos que pueden presentarse como complejos para la mayoría de los clientes.
Para un cliente, la calidad no es lo que la empresa pone dentro de un servicio, ni lo que gasta en el desarrollo e implantación del mismo: es lo que obtiene de él, y por lo que está dispuesto a pagar. El servicio no es de calidad porque fue difícil de desarrollar o es complicado de operar o porque a alguien dentro de la organización le parece novedoso o porque cuesta una suma incalculable de dinero. Los clientes pagan y se sienten satisfechos con las cosas que les son útiles y que les aportan algún valor.
El nivel de éxito solo dependerá de la medida en que exista una correcta y organizada ejecución, con una identificación clara de objetivos y un perfecto conocimiento de las variables involucradas en la creación y sostenimiento del servicio, como un elemento que contribuye a mejorar las condiciones personales y profesionales de los clientes.
En mercados competitivos no cabe la subjetividad en cuanto a los niveles de calidad de los servicios, los mismos se ajustan a un ciclo de: prestación, beneficio del cliente y aprendizaje, que permiten establecer como consecuencia los estándares mínimos que enmarcan su alcance, especificaciones, recursos, tiempo y esfuerzo. Es entonces tarea de quien presta los servicios mantener los niveles de competitividad que permitan brindar un beneficio que va mas allá de lo esperado en contraprestación y resultados, generando la confianza y valor que abre el camino para una relación constante de mutuo beneficio.
En resumen, para el desarrollo de un servicio con calidad y rentabilidad, existe un camino de tareas coordinadas basadas en una serie de especificaciones, que conforman un resultado en un tiempo determinado.
Finalmente, es necesario recordar que para llegar al punto en que los clientes aprecian el valor de los servicios que les mantiene bajo un lazo de lealtad a quien se los presta, es necesario crear un sólida capacidad de respuesta operativa, organización, capacidad de adaptación, metodología y atención, así como los aspectos que en detalle conforman la contraprestación de manera constante. De lo contrario estaremos desarrollando relaciones a corto plazo que se basan más en la comercialización limitada de un producto terminado, que en la presencia constante para la atención de sus necesidades de vida.

